Las noticias del periódico hoy pasan por la cacería del rey en Africa y su inoportuno accidente, así como la expropiación de YPF por parte del gobierno argentino, el caso “campeón” y la posible comparecencia de Leire Pajín y por supuesto, nuestra peor pesadilla, el mercado, la prima de riesgo, y de nuevo YPF, no hay duda, es el tema del día.
Pero no sólo del día, también del momento. El punto está en la legitimidad que unos dicen que ostentan para quitar a otros lo que es suyo, a costa de la defensa de los intereses nacionales. Porque parece que los intereses nacionales son suficientes para expropiar. Pero realmente ¿qué es el bien común? El bien común no es otra cosa distinta que aquello que siendo uno, el bien, tiene muchos titulares. Esta idea del bien común que parece nueva, propia del mundo moderno, era ya sostenida por los griegos. ¿quién si no Platón? Es en su obra “La república” donde se refiere al bien común como aquello que trasciende a lo particular. Es de todos sabidos, que en el mundo griego el interés de la polis estaba por encima de cualquier otro interés, y por supuesto, siempre estaba por encima del bien particular. De hecho, para un griego, uno de verdad, lo bueno para él era aquello que era bueno para la polis, pues si sólo fuera bueno para él y malo para la polis… entonces no sería bueno. Es esta mentalidad, la de la trascendencia la que hizo grande a los griegos.
Sócrates, gran maestro de Platón, decidió morir pues para él era mejor sufrir una injusticia que cometerla, y estaba seguro de que los dioses no le dejarían sin recompensa, y aún así no lo hizo por la recompensa sino porque realmente creía en ello. Eran grandes estos griegos, eran enormes… tenían un sentido trascendente de todo lo que en su vida acontecía y eso es más de lo que muchos podemos afirmar hoy. También es cierto que para ellos todo dependía del destino y no dejaban de acudir al Oráculo para qué vaticinará que sería de su vida, o de las consecuencias de sus actos o quién ganaría la guerra, pero es curioso, eran otros griegos los que interpretaban el oráculo… pero oh querido oráculo… lo cierto es que estoy segura de que todos en algunas ocasiones querríamos acudir al oráculo para que nos tranquilizara ante un futuro algo incierto, ante algo inesperado… en fin, ante distintas situaciones de las que todos querríamos saber cómo solucionar. Y es quizás esto lo que algunos necesitan estos días… saber qué pasará o cómo terminará algo, o no. Pues el no saber lo que hace es no condicionar nuestra libertad, el saber que no estamos predeterminados, el saber que todo depende de nosotros es sano, es cierto de eso depende nuestra vida. El hacernos a nosotros mismos y nuestra biografía, y aunque a veces estemos tentados, nunca a golpe de decretazo, aunque desde luego, tú decides.
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